lunes, 8 de septiembre de 2008

[un sueño de verano, una tarde de septiembre]


Transcurren mis días entre largos recorridos de ferrocarril, la multitud me absorbe cada mañana de camino al trabajo, quedando reducido a una simple y diminuta persona entre tantas y tantas almas que llenan las calles de esta gran ciudad.


Hace tiempo que pienso lo justo, hace tiempo que me dí cuenta que pensar demasiado no me trae nada bueno, hago lo posible por guiarme por mis impulsos, y seguir así camuflandome entre el gentio, sin pena ni gloria, sin nisiquiera saber decir mi nombre.


Todo cambia de la noche a la mañana, los sueños me hacen más fuerte, ellos me enseñan el camino de la vida, como mostrandome la pauta que he de seguir para convertir mi vida a su antojo. Esta misma noche me lo pase en grande y descubrí como alguien que solo acabas de conocer puede impregnar tanto tu vida, puede marcarte tanto como para soñar situaciones que jamás hubieras podido imaginar, por algo son sueños, por algo, siempre lo ónirico puede convertirse en realidad.


Cuando tienes delante tu pantalla de ordenador parece que lo que vees es irreal, parece que esa persona no existe, crees y estás plenamente convencido que es simplemente una aparición, algo que observar todos los dias, alguién por el cual soñar una noche más.


Descubrir que es de carne y hueso, que es real, que es encantador, descubrir que tu esperanza de encontrarte con alguien como él, puede ver la chispa de tus ilusiones, las ilusiones que siempre perdíste, las ilusiones que te robaron una vez trás otra. Quiero soñar una noche más como esta anterior, donde la complicidad se hizo evidente, donde las tardes pasaron tan rápido, donde las noches lucen el sol nocturno, donde la vida se transforma en esperanza, donde la esperanza se hace realidad.


Durante mi sueño, miraba fijamente tus ojos, y tu mirada penetraba mi cuerpo, hacias que mi estomago revoloteara de pasión, solo tu mirada puede hacerme tantas cosas..... seguía yo soñando esta noche, paseando por un camino de hierba fresca y verde, donde las risas y nuestras miradas se hacian amigas de ese campo, bebía yo agua cristalina que brotaba de la ladera, fria como un tempano de hielo, y que despejaba mi voz para llamarte y decirte con claridad, que no abandones este sueño la noche siguiente, y que sigas acompañandome todas las noches en este soñar.


Al día siguiente despierto, solo en mi cama una vez mas, intento buscarte a mi lado, pero tan solo encuentro tu aroma, tan solo te siento en mis sueños, y deseo volver a dormir.....


Y llego esa tarde real de septiembre, cuando la luz del sol empieza a esconderse con timidez, esas tardes que tanto amo por sus colores, esas que van haciendose a la idea de despedir el verano, las que te enseñan a ir cogiendo la rutina nuevamente, esas que te hacen recordar tu infancia y que huelen a lapiceros nuevos y cuadernos en blanco.....


una tarde más de septiembre, no es una tarde cualquiera, porque cuando se esconda el sol, seguiré soñando una noche más.




4 comentarios:

marc lago dijo...

Que palabras más bonitas! Estas hecho todo un poeta.

Un saludo

Unknown dijo...

Bonitas palabras, sí señor! Y bueno, algún día encontraremos esa persona real que encienda la pasión...estoy convencido...solo hay que perseverar.
Un beso

INDIA dijo...

Que bonito.Aunque no se si hablas del amor de un sueño o es real.
De todas formas a mas de una nosgustaria que nuestra pareja nos soñara de esa manera.
un saludo.

Felix Werbowy dijo...

que bonita reunion de palabras has creado!