lunes, 2 de noviembre de 2009

[cuando la vida se convirtió en dualidad]


la felicidad no existiria sin las penas, y las penas sin la felicidad, hoy mas que nunca he pensado en la dualidad de las cosas de la vida, en como todo se dispone mediante un perfecto ying-yang.


cada dia al despertar, durente mi ducha idealizo mi jornada y por la noche cuando llego a casa y vuelvo a mi ducha de color calabaza me siento tonto por haber idealizado algo que ni tan solo yo puedo guiar, que es el destino de mi vida, en unos momentos creo que puedo llevar las riendas de esta complicada vida que me toca vivir, y en otros tantos momentos creo que cuando pierdo las riendas a sido el destino el que lo a querido así.


tengo tantas guerras abiertas en mi vida que mi cabeza va a 100.000 revoluciones por segundo, y tengo tantas armas de terciopelo como guerras abiertas existen en mi existencia, dudo por minutos sobre mi destino y en unos minutos me siento capaz de llegar a mi meta como en otros me siento derrumbado en el camino.


cuentas veces tengo que pensar en un dia? cuantas pócimas mágicas creo en mi mente para mejorar lo inmejorable? cuantas idas y venidas por esta autopista sin señalización que es la vida?

cuantos pensamientos volátiles rebolotean por mi pequeña cabeza?


todo ello tiene siempre un lado blanco y otro negro, un angulo recto y otro de 360º, un rizo mas que rizado y un alisado tipo japones, un dia claro y otro nublado, un precioso diamante y un oscuro y megro trozo de carbón, un deseo mas que femenino y otro vasto y áspero sentimiento masculino....


dichosa dualidad de la vida,

porque existió Adan y Eva?


nuevamente por aquí, expresando lo inexpresable.

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